Teoría de la atribución

Teoría de la atribución: cómo explicamos lo que nos ocurre y cómo nos afecta esa explicación

Cuando las personas vivimos una situación intentamos averiguar por qué ha ocurrido, es decir las causas. Si hemos tenido éxito o fracaso en un examen, en una entrevista de trabajo, en una relación, en un emprendimiento…etc.

Weiner, fue un psicólogo social estadounidense que intentó explicar cómo respondemos a esté ¿por qué?

Las respuestas que nos damos no suelen ser neutras y tiene una enorme influencia en nuestras emociones y comportamientos futuros.

Cuando intentamos dar explicación a un hecho que nos ha sucedido, realizamos tres valoraciones:

Localizamos la causa: ¿Dónde está la causa de lo ocurrido, dentro de mí o fuera?

Interno: cuando una persona atribuye el éxito o fracaso a factores internos, como su habilidad o esfuerzo.

Ej: “No he conseguido el puesto de trabajo que quería porque no me preparé bien la entrevista”

Ej: “He conseguido el puesto de trabajo que quería porque tengo las habilidades que se requerían”

Externo: cuando una persona atribuye el éxito o fracaso a factores externos, como la dificultad de la tarea o la suerte.

Ej: “No he conseguido el puesto de trabajo que quería porque la empresa está buscando un perfil diferente al mío”

Ej: “He aprobado el examen porque era muy fácil”

Estabilidad: ¿Lo que me ha ocurrido va a ser siempre así o puede cambiar con el tiempo?

Estable: la causa es vista como algo que no cambia con el tiempo, por ejemplo, la inteligencia.

Ej: “He conseguido aprobar la oposición porque se me da bien memorizar”

Ej: “No puedo tener una relación de pareja porque soy muy tímido y no voy a cambiar”

Inestable: la causa es vista como algo que puede variar, por ejemplo, el esfuerzo.

Ej: “No he conseguido sacarme plaza en la oposición porque está vez han sacado muy pocas plazas”

Ej: “Ahora no puedo tener una relación de pareja porque soy muy tímido, creo que puedo trabajarlo”

Controlabilidad: ¿Puedo hacer algo para influir en la situación o no?

Controlable: la persona cree que puede influir o controlar la causa del evento, como su propio esfuerzo.

Ej: “Si me preocupo en conocer que busca la empresa y me ajusto a esos requisitos, tendré más probabilidad de conseguir un puesto”

Ej: “Si me esfuerzo en aprender a gestionar mis emociones, mis hijos también aprenderán a gestionarlas mejor”

Incontrolable: la persona cree que no puede influir o controlar la causa del evento, como la genética o la suerte.

Ej: “Da igual lo que haga para conseguir el puesto, todo depende de quién me entreviste”

Ej: “He intentado de todo y no puedo hacer nada para que mis hijos se porten mal”

La manera en que combinamos estas tres dimensiones: locus de control, estabilidad y controlabilidad, como he mencionado anteriormente, tiene un impacto directo en nuestras emociones y en nuestro comportamiento futuro.

Por ejemplo, cuando una persona atribuye un fracaso a una causa interna “no lo he conseguido porque no soy capaz”, estable “nunca voy a cambiar”, es probable que experimente desesperanza, baja autoestima y desmotivación. Si además percibe que no puede hacer nada para modificar la situación, incontrolable “no puedo hacer nada para ser mejor”, tenderá a rendirse con mayor facilidad en el futuro. La persona tiende a dejar de sentirse protagonista y empieza a verse como espectadora de su propia vida.

En cambio, si ese mismo fracaso se interpreta como interno, pero inestable y controlable “no lo he conseguido porque esta vez no me preparé lo suficiente, pero puedo mejorar”, la emoción cambia. Puede aparecer frustración, pero también motivación. La persona mantiene la percepción de que es ella quién causa o controla lo que ocurre en su vida y es más probable que vuelva a intentarlo.

Cuando el resultado, sobre todo si es negativo, se atribuye a causas externas e incontrolables “no depende de mí, todo es cuestión de suerte”, puede aparecer alivio momentáneo porque la autoestima no se ve amenazada. Sin embargo, si esta explicación se repite con frecuencia, también puede generar pasividad y falta de implicación.

Por otro lado, atribuir los éxitos a causas internas y relativamente estables “lo he conseguido gracias a mi esfuerzo y constancia”, suele fortalecer la autoestima y la confianza, aumentando la probabilidad de asumir nuevos retos.

En definitiva, La Teoría de la Atribución nos muestra que no son únicamente los sucesos los que determinan cómo nos sentimos, si no la explicación que les otorgamos.

Aprender a identificar nuestras atribuciones nos permite cuestionarlas y en muchos casos, formularlas de una manera más ajustada y constructiva, lo que nos puede ayudar a marcar la diferencia entre sentirnos bloqueados o en crecimiento.

Otros artículos del Blog

un humano relacionándose con una IA

Construir una relación sana con la IA

Una nueva frase ha pasado a formar parte de nuestro vocabulario habitual en los últimos meses: “pregúntaselo a la IA”. En 2022, OpenAI presentó una inteligencia

Guía para cuidarme como profesional

Guía para cuidarme como profesional

Con el comienzo del año muchas veces repasamos nuestros objetivos y establecemos nuevos para ayudarnos a alcanzar el mayor bienestar posible. Nosotras como psicólogas también hacemos

11º ANIVERSARIO DEL CENTRO DE PSICOLOGÍA MTE

¡Nos encantaría compartir contigo este día tan especial para nosotras: ¡Te invitamos al undécimo aniversario del Centro de Psicología Mte! ● FECHA: Miércoles 21 de mayo

Deja un comentario