Una nueva frase ha pasado a formar parte de nuestro vocabulario habitual en los últimos meses: “pregúntaselo a la IA”. En 2022, OpenAI presentó una inteligencia artificial generativa llamada ChatGPT (acrónimo del inglés Chat Generative Pre-Trained Transformer). En sus inicios se enfocó su aplicabilidad en el mundo empresarial y académico para la mejora en la productividad, aunque rápidamente dio el salto, generalizando su uso a la vida cotidiana de las personas.
Un estudio de 2025 realizado por Harvard Business Review titulado Cómo la Gente Está Usando Realmente la IA Generativa en 2025 [1] indica que los tres principales usos en la actualidad son la Terapia y Acompañamiento, Organizar mi Vida y Encontrar Propósito. Las personas han desplazado el uso laboral a un uso más personal, buscando dar alivio a sus principales problemas del día a día de forma rápida. Esta tecnología puede ser útil, pero también conlleva algunos riesgos asociados.
Un estudio [2] con 20.847 participantes mostraba una relación entre el uso de la IA y síntomas depresivos, ansiedad y la irritabilidad. Si bien se señala que no está clara la dirección de la relación (si el uso de la IA provoca problemas en la salud mental, o es que las personas con estos problemas son más propensas a usar la IA), el hecho de que exista está relación nos indica que debemos ser cautos en su uso y sus repercusiones sobre nuestra salud.
Para entender cómo nos afecta, un primer concepto psicológico a tener en cuenta es el de agencia, que se define como la capacidad humana de sentirse autor de las propias acciones, tomando decisiones conscientes y ejerciendo control sobre el entorno para lograr metas, en lugar de ser un receptor pasivo. En nuestro día a día con cada decisión entramos a esta capacidad, la IA puede ayudarnos a evitar la sobrecarga, pero su uso indiscriminado lo que nos lleva es a perder esta destreza.
Otro concepto clave es el de pensamiento crítico, que es la capacidad de discernir la realidad sobre lo que nos dicen y percibimos a partir del análisis racional. Esto nos sirve para contrastar la información y distinguir la verdad de la mentira. Los chatbots son especialmente persuasivos en sus discursos, lo que les confiere un sesgo de autoridad, dando por ciertas sus afirmaciones sin procesar ni contrastar la información.
La dependencia es otro factor a tener en cuenta, un uso excesivo de esta herramienta puede ocasionar un efecto adictivo, de forma que en el momento que no está disponible o no la estamos usando se experimentan síntomas similares a los de las sustancias adictivas. Este efecto está ligado a la nomofobia —que es el miedo irracional que sienten muchos usuarios a no disponer del teléfono móvil—.
Por último, el riesgo de aislamiento social, los chatbots son aduladores y en la mayoría de casos sobreestiman los argumentos que queremos escuchar. No piden nada a cambio y están disponibles en todo momento, lo cual nos puede llevar a sustituir nuestras relaciones sociales. Pero ningún chatbot puede aportar lo que hace un igual, como por ejemplo abrazar, acoger, empatizar, acompañar o reír; esto solo se puede dar entre seres humanos.
Desde el Centro de Psicología Mte queremos hacer unas recomendaciones para un buen uso, construyendo así una relación sana con la IA:
- No compartas datos personales ni sensibles. No uses imágenes de otras personas, especialmente si se trata de personas menores de edad. Borra el historial. Puedes crear correos diferentes al personal o profesional para proteger tu privacidad y seguridad [3].
- Si te encuentras en una situación personal delicada, acude a profesionales adecuados. La IA no puede construir una base sólida que sustituya una terapia psicológica profesional, ya que no comprende ni empatiza con tu situación personal. La salud mental no es un juego.
- Elige de forma consciente los temas y el tiempo que quieres dedicar a la IA . Por ejemplo, en temas laborales para rebajar tu carga de trabajo o aumentar tu productividad, aquellos que consideras importantes y tienes mucho conocimiento (y por tanto capacidad de pensamiento crítico) para que te complemente, aquellos que no son muy relevantes pero te quitan mucho tiempo. Pon tus límites para que sea saludable y no caer en el uso excesivo.
- No dejes que tus decisiones las tome una IA, mantén un pensamiento crítico y contrasta la información, especialmente aquellas que sean importantes para tu vida. La IA puede ser un complemento, pero no un sustituto.
- Si cuando no usas la IA notas estados de alerta o malestar, cuidado por si se puede estar generando dependencia. Las tecnologías están diseñadas para captar nuestra atención, por lo que un uso inadecuado nos puede llevar a un uso excesivo o adictivo.
- Los menores son especialmente vulnerables y pueden no ser conscientes de los peligros de estas herramientas, así que en el caso de usarlas, que sea con cautela y con la supervisión de un adulto.
- Vigila que el uso de IA no te prive de otro tipo de relaciones. Las nuevas tecnologías pueden implicar un menor coste energético además de ser muy aduladoras, dándonos la razón habitualmente, lo que nos puede ir llevando paulatinamente al aislamiento social. Las conexiones con otras personas no pueden reemplazarse por una IA.
Y por si te lo preguntas, este artículo está escrito por un humano, no dejes que tu estilo personal desaparezca. Vívelo, disfrútalo y compártelo!
Referencias:
- 1. Zao-Sanders, M. (2025). How People Are Really Using Gen AI in 2025. Harvard Business Review.
- 2. Perlis, R. H., Gunning, F. M., Uslu, A., et al. (2026). Generative AI Use and Depressive Symptoms Among US Adults. JAMA Network Open, 9(1), e2554820. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2025.54820.
- 3. Agencia Española de Protección de Datos. (2020). Adecuación al RGPD de tratamientos que incorporan Inteligencia Artificial: Una introducción. https://www.aepd.es/guias/recomendaciones-ia-aepd.pdf.


