¿Alguna vez te has planteado cómo es tu motivación, cómo funciona? Hoy te vamos a explicar un poco sobre ella.
La motivación es la fuerza que nos moviliza a cubrir nuestras necesidades, a descubrir nuevos lugares, emprender nuevos proyectos y tomar acción. Puede provenir de dos lugares: del exterior o de nuestro interior.
Motivación Intrínseca
Es la capacidad inherente y propia para involucrarse en los propios intereses y ejercer las propias capacidades y, al hacerlo, buscar y dominar nuevos desafíos. Surge de manera espontánea de las necesidades psicológicas de autonomía, competencia y afinidad, es decir, nos permite sentirnos libres, eficientes y cercanas a otras personas.
Cuando una persona realiza una actividad a raíz de su motivación intrínseca, lo puede expresar como “esto me genera curiosidad, es interesante” o “me gusta realizarlo”. Por ejemplo, el interés puede generar el deseo de leer una novela de aventuras, y la sensación de competencia puede provocar que una persona realice un sudoku difícil durante horas.
Este tipo de motivación fomenta beneficios como: la persistencia, la creatividad, la comprensión y nuevos aprendizajes de alta calidad, o un funcionamiento más óptimo, de autocuidado y bienestar. Nos ayuda a tomar la dirección de guiar la conducta hacía las metas intrínsecas (p.ej., competencia, afinidad, autonomía en la vida) produce un mejor funcionamiento y mayor bienestar psicológico que la búsqueda de metas extrínsecas (p. ej., éxito económico, reconocimiento social, imagen física). Lo que, es más, la búsqueda de metas vitales intrínsecas se asocia con mayor autorrealización, mayor vitalidad subjetiva, menor ansiedad y depresión, mayor autoestima, relaciones interpersonales de mejor calidad, pocas horas ante el televisor y/o menor uso de drogas como el alcohol y el tabaco.
Motivación extrínseca
Por otro lado, este tipo de motivación proviene de los incentivos y de las consecuencias del entorno (como comida, dinero, elogios, atención, privilegios, trofeos, puntos, dulces, becas, sonrisas, reconocimiento público, una palmada en la espalda, un abrazo, galardones…) A diferencia de la motivación intrínseca que nos hace participar en una actividad para disfrutar de su satisfacción inherente, la motivación extrínseca surge de consecuencias independientes de la actividad en sí. Es decir, surge de un contrato conductual “haz esto y obtendrás aquello” o responde a “¿Qué ganó yo?”, las respuestas a estas preguntas ofrecen un estímulo ambiental agradable (quiero ganar dinero para irme de viaje) o la eliminación de un estímulo ambiental aversivo (no quiero ser criticado asi que hago bien mi trabajo). Es decir, es una razón creada de manera ambiental para iniciar o persistir en una acción, como deseamos consecuencias atractivas y evitar las aversivas, se crea en nosotras la sensación de querer participar en las conductas que nos permitirán obtener las consecuencias buscadas.
La diferencia principal entre los dos tipos de motivación la encontramos en la fuente que energiza y dirige la conducta. Con el comportamiento motivado en forma intrínseca, la motivación aparece de la satisfacción espontánea de una necesidad psicológica que proporciona la actividad misma, y en el caso de la motivación extrínseca, ésta proviene de los incentivos y consecuencias que van unidos a la presentación de la conducta observada.
¿Qué son los incentivos y las consecuencias?
Los incentivos
Se producen antes de la realización de la conducta, y promueven (indicios positivos: sonrisa, presencia de amigos, un cheque) o inhiben el inicio de esta (Indicios negativos: una mueca, mal olor, presencia de enemigos).
Las consecuencias
Se producen de manera posterior a la conducta, y aumentan o reducen su probabilidad de repetir la conducta realizada. Es decir, pueden ser un reforzador o un castigo.
| DAR | QUITAR | |
| ALGO QUE GUSTA | REFUERZO POSITIVO | CASTIGO NEGATIVO |
| ALGO QUE NO GUSTA | CASTIGO POSITIVO | CASTIGO POSITIVO. |
Refuerzo positivo: damos algo agradable a la persona, puede ser a través de motivación extrínseca (gominolas, dinero) o nos reforzamos a nosotros a través de motivación intrínseca (sensación de autoeficacia).
Refuerzo Negativo: quitamos algo desagradable a la persona o a nosotras mismas. Si queremos que realice una conducta, se lo podemos reforzar a través de darle la oportunidad de no hacer algo que le resulte aversivo y a nosotros mismos igual.
Castigo positivo: le das algo a la persona o a ti misma que no te guste para que la conducta no se repita. Ejemplos: comida que no te gusta, tiempo en la habitación…etc.
Castigo negativo: se produce cuando quitamos o nos quitan algo agradable. Es decir, si nos gusta una comida, y queremos que una conducta desaparezca, no la podremos comer como castigo, si habíamos hablado de ir de vacaciones y no hemos ahorrado lo suficiente no vamos.
Cuando reforzamos aumentamos la probabilidad de que la persona vuelva a realizar la misma acción y cuando castigamos minimizamos esa probabilidad de aparición. Si reforzamos y la conducta no cambia, es que no está siendo realmente un reforzador para esa persona y, si castigamos y la conducta no se reduce, es que no está siendo un castigo para la persona.
¿Te ha pasado en algún momento o lo has visto a tu alrededor? ¡Te leemos!


