¿Cómo me verá el otro cuando me relaciono con él? ¿Me aceptará cómo soy? ¿Verá mis cualidades? ¿O me rechazará? ¿No seré suficiente? ¿Verá lo que yo veo en mí?
Cuando nos relacionamos con el otro, nos pueden surgir muchas dudas de cómo soy, cómo me ven, qué ven de mí que yo no veo, qué no quiero que vean… En función de cómo es esa relación o persona para mí, surgirán más o menos dudas e inseguridades.
Indiscutiblemente hay algo claro: Al relacionarnos sale nuestra visión de nosotros mismos. Esta visión de nosotros mismos la voy a explicar a través de un ejercicio que realizamos en el espacio terapéutico: el espejo.
En un folio en blanco, dibuja el marco de un espejo, sabiendo que vamos a poner cosas fuera y dentro de él, deja el espacio que tú consideres.
Dale la vuelta al folio, dibuja otro marco. Puede ser igual o diferente, no es importante, hazlo como quieras.
Una vez dibujados los dos marcos, observa cuál te gusta más y cuál te gusta menos.
Vamos a empezar por el que menos te gusta de forma que el que más te gusta queda oculto en la parte de atrás del folio.
Dentro de este marco, hay un espejo, en él, se refleja lo peor que ves de ti, lo peor que ves en tus días más oscuros. Tú peor version. Este reflejo, vas a representarlo con un dibujo, sin palabras, puede ser simbólico, realista, pero dibújalo ¿cómo es? Tras haberlo dibujado, fuera del marco vas a escribir todas aquellas verbalizaciones que surgen cuando está este espejo presente. ¿Qué te dice?
Tras esto, vas a dar la vuelta al folio. Te pones delante del otro marco. Aquí dentro está el espejo amable.
Cuando te miras en este espejo, éste refleja una versión amable, agradable de ti. Dibújalo, ¿cómo es? Una vez hecho, vas a escribir frases fuera de este espejo. Estas frases pueden ser las que decidas, pero con un matiz positivo, bonito, chulo, y también tienen que aparecer frases que empiecen por “yo soy capaz de”, “yo merezco”, “yo soy digna de”…
¿Cuál de estas frases que has escrito es la que más resuena contigo? ¿Y del otro espejo?
Estos espejos son como las dos caras de una moneda: uno no puede existir sin el otro, pero si uno está presente, no puede estarlo el otro. ¿Qué quiere decir todo esto? Que muchas veces nos vamos a relacionar con personas donde nuestro espejo de miedos, de inseguridades, de la vergüenza está presente y nos acompaña, y por ende van a surgir miedos, dudas, dudas de cómo nos verá el otro, de nuestro rol, de nuestro ser.
En este espacio terapéutico, te acompañaremos a indagar en tus espejos, a conocer y comprender cómo se han formado, ¿De dónde vienen, cual es su historia? ¿Qué necesito para hacer, de él, un espejo más amable?
¿Alguna vez has hecho este ejercicio? ¿Te gustaría indagar y conocerte mejor? ¡Escríbenos! Estaremos encantadas de leerte y acompañarte.


